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Abuelitas ¿Violentas o violentadas?

Como buena abuelita latinoamericana, mi abue nos mostraba su cariño a través de la comida. Hoy, aunque ya no está con nosotros, las nietas replicamos sus recetas y sin saberlo o consentirlo también algunas actitudes de su época.

Levante la mano quien en casa de su abue:

  1. La que cocinaba comía hasta el final porque estaba sirviendo.

  2. A los hombres se les servía primero.

  3. Las mujeres recogían y lavaban los platos.

  4. Si cocinabas algo o llevabas a cabo alguna tarea te decían : “ya te puedes casar”o “eres muy buena muchacha”.

Por peras o manzanas nuestras abues crecieron violentadas psicológicamente por un sistema machista, como un acto de supervivencia muchas lo aceptaron o se adaptaron a él. Al adoptarlo y sin saberlo agredieron a nuestros padres con el mismo sistema y ellos a nosotros. Así es como hoy este sistema se ha mantenido vigente. Es como una herencia que nadie pidió pero que todos tenemos.

Con el tiempo y mucha información, estas actitudes se han ido difuminando y han disminuido en un porcentaje de la población. Lo que antes se hacía por educación o tradición hoy en día por lo menos se cuestiona. Sin embargo existen algunas acciones o actitudes que, como el glutamato monosódico en la comida, sabemos nos hacen daño pero no sabemos que están ahí.

Acá te dejamos algunos casos en donde tú o algún conocido podría estar siendo machista sin darse cuenta.

  1. Decir yo “ayudo” en las tareas del hogar, asumiendo que el trabajo es de una sola persona y yo estoy ayudando, no participando en igualdad.

  2. Sentirse incómodo porque el sueldo de la mujer es más alto .

  3. Asumir la heterosexualidad de alguien.

  4. Proponer jugar deportes de contacto únicamente a los varones

  5. Preguntar a los sobrinos si ya le gusta algún chico/a.

  6. Preguntar ¿para cuándo los hijos?

  7. Pagar o dejar pagar de forma sistemática una cuenta suponiendo que es lo que se espera de mí.

  8. Describir a una mujer como “poco femenina” o hacer comentarios sobre el aspecto de ellas cuando no lo hago sobre el de ellos.

  9. Decir la frase: “¿Cómo voy a ser machista si soy homosexual?”

  10. Decir “esas no son formas de hablar para una señorita.” Asumiendo que el correcto uso del lenguaje es exclusivo de un género.

  11. No salir con alguien por su estatura.

  12. Presentar a una mujer como : “Es la mujer de…” en lugar de por su nombre y profesión.

  13. Intentar ser amable y llamar “guapa” a una mujer a la que no conozco.

  14. Callar ante el comentario machista de alguien.

Referirse al conjunto de ciudadanos que buscan la igualdad como “las feministas”, en femenino, asumiendo que es una lucha únicamente reservada a las mujeres.

Si te cachas en alguno te invitamos a que reflexiones e intentes eliminarlo. Así eventualmente y Dios mediante (como diría mi abue) lograremos una generación más justa.

Si quieres clavarte como Cristo en la cruz te recomendamos el libro: “No son micro. Machismos cotidianos” ​de De la Garza y Derbez, en donde explican más a fondo y con 98 ejemplos cómo vivimos el machismo día a día.

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