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Yo defino la madre que soy

Actualizado: 29 jun 2023


" ¡Atrévete!, atrévete hacer todo aquello que te traerá la felicidad, por muy mínimo que sea, si es para ti, ¡hazlo! "


Y de pronto, estás experimentando algo nuevo, algo que nadie te dijo sobre la realidad de ser mamá. Demasiados consejos, sí, pero ¿sabíamos a lo que se referían?, ¿cómo le voy a hacer? Cuánta responsabilidad, cambios físicos y emocionales que sólo yo y mi cuerpo experimentamos desde el día que supe de mis embarazos hasta el día de hoy.

Todo lo que me hayan contado se queda corto a comparación de lo que en realidad es y lo que se vive diariamente. Aunque se siente como una misión enorme, la verdad es que también hay mucho amor que no sabías que podías dar y recibir, a veces creo que de educarlos y alimentarlos sólo de amor, serían los niños con el IQ más alto y los más sanos de este mundo, así de grande es el sentimiento que me desborda al pensar en ellos.

Claro que hay días muy cansados e incluso desquiciantes en los que quisiéra(mos) regalarlos, porque no sabemos cómo controlar la situación, pero cuando llega la calma -tarde pero llega-, todo eso se olvida y pienso “que hermosa experiencia estoy viviendo y que agradecida por ser elegida como su mamá”.

La maternidad y lo que conlleva, es como una montaña rusa con grandes subidas y bajadas; alegrías, llantos, frustración, cansancio, desvelos, peleas y enojos que siempre valen la pena. Por supuesto, entre todos estos momentos, hay algunos en los que yo, y sé que muchas más, pensamos en salir corriendo y es totalmente válido porque es vital considerar el darnos un momento propio, salir de paseo solas, con amigas o con la pareja además de no descuidarnos física y mentalmente porque al final te das cuenta del valor de esa frase que dice que, si estamos bien por dentro, se nota por fuera y en nuestro alrededor.

Justo algo que me parece de vital importancia es darnos atención a nosotras mismas, porque el sentimos bien hace mucho más fácil todo el proceso para nosotras y para quienes nos acompañan en el día a día. Uno de mi tips que siempre funciona cuando me siento cansada o agobiada y no quiero arreglarme, es intentar meter algo de color a mi look, siempre ayuda mucho en mi estado de ánimo.


Se que no es fácil la maternidad, lo he vivido dos veces, he pasado por muchos procesos; para algunas el posparto es la peor etapa, para otras el trabajo de tiempo completo y luego llegar a casa para atender a los hijos, porque además de difícil, es sumamente cansado y ni qué decir del home office, modalidad en la que hay que maniobrar con todo lo anterior y un poco más.

¿Verdad que eso no te lo imaginabas así? ¿A veces nos arrepentimos si gritamos o regañamos mucho y creemos que lo estamos haciendo mal, pero sabes qué? claro que no, al final es parte de ir descubriendo que es normal y no todo es perfecto, en el fondo, creo que eso es lo bonito y lo que le da sentido a la maternidad. Qué aburrido tanta perfección, ¿no? Además, no creo que exista.

Quizás haya quienes puedan tener toda la ayuda del mundo (es válido y funciona) pero al final hay que encontrar un momento de calidad porque será a ti a quien buscarán para jugar, pelear, llorar, reír o para un abrazo antes de dormir y es entonces cuando todo se te olvida y te reinician por completo.

“Todas las etapas son maravillosas, tienes que aprender a vivirlas a disfrutarlas con lo bueno y lo malo de ellas”, es el consejo que te dan todas las mamas, amigas y abuelitas, que, aunque suene cliché, es verdad como el tiempo pasa volando. De repente, ya no estás lactando, el o la bebé ya está caminando, está por entrar al kínder y así sucesivamente, es impresionante cómo pasa el tiempo, por eso, creo que es importante que ellos puedan disfrutar de una mamá feliz y realizada, una mamá que les pueda transmitir paz y seguridad.

¡Atrévete!, atrévete hacer todo aquello que te traerá la felicidad, por muy mínimo que sea, si es para ti, ¡hazlo! Te lo dice una mamá que trabajó en oficina muchos años y que decidió en esa misma etapa tener un hijo.

Renuncié por cuestiones familiares y en pandemia me embaracé de mi segunda hija, en esta etapa también pasé por un periodo difícil de cambios, no sabía qué iba hacer después de haber trabajado 8 años, sentía que me faltaba algo más para sentirme realizada, pero me atreví y me dediqué a estudiar lo que me apasionaba para después ponerlo en práctica y trabajar desde casa en ello, porque la verdad no quería que mis hijos vieran todo el tiempo a una mamá enojada con la vida o frustrada y ¿saben qué? fue lo que mejor que pude haber hecho, estoy feliz, realizada, trabajo en lo que me encanta desde casa, con mis tiempos, me siento productiva, algo que pensé en su momento que no lo lograría, cuando no sabía qué hacer de mi vida.

Tengo mi espacio que es válido y necesario. ¿Y saben qué fue lo que me ayudó?

Esos dos pequeños que tenían que ver a una mamá feliz y plena en lo personal para poderles transmitir eso. No es fácil pasar por tantos cambios y con las hormonas alocadas, pero al final si yo pude, todas podemos. Nuestros hijos se convierten en el motor que nos dan gasolina sin importar cuando las cosas no van bien.

Te lo dice la mamá de Pablo y Elena. Hoy, ellos ven a una mamá que pasó por momentos difíciles, pero que al final lo logró y todo por ellos. Una mamá que se atrevió y que dejó atrás algunos miedos.

(Para ser honesta no todos los temores se van al 100% pero eso es lo que también hace divertida y emocionante esta etapa tan hermosa que es la maternidad).

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